viernes, 20 de septiembre de 2013

Renacuajos en Chang Mai


Encaminamos nuestros pasos hacia el norte. Abandonamos Koh Tao un atardecer lluvioso, en un mar de olas intensas, en reflejos grises, lejos de la gama de granates y violetas que conocíamos. La sensación de abandonar el paraíso ya se instaló en mi cabeza. El norte no nos defraudó, eso sí, no superó lo que habíamos vivido.

Chang Mai es la ciudad más importante del norte, imprescindible visitarla si quieres tener una imagen más amplia del país. Acercarse a la selva, que no adentrarse, ver elefantes, en distintas granjas, algunas de dudoso gusto conservacionista, alquilar una moto para recorrer esas montañas de pueblos llenos de hippies de todas las posibilidades económicas, desde los americanos fumando marihuana con la visa oro en el bolsillo, pasando por europeos en viajes de Lonely Planet anuales, hasta los que han decidido quedarse allí a vivir enganchados por esas tierras.

Llegamos en avión, un low cost desde Bangkok, y nos plantamos en el centro de la antigua ciudad amurallada, bella y abierta, dispuesta a enseñarnos sus riquezas a través de cientos de empresas de todo tipo de excursiones y actividades al aire libre. Decidimos ir camino del Rent room que habíamos visto y cuando estábamos a punto de llegar, recordando que teníamos que volver a regatear el precio, arte ancestral obligatoria entre tailandeses y el resto del mundo, vimos que a la puerta había un charco que ocupaba media callejuela, mitad tierra, mitad asfalto, nada que ver con las calles del Plan E de aquí, y en él sobrevivían un sorprendente número de renacuajos. No sé cómo habrían llegado hasta allí, y no es una duda sobre el origen de la vida de la familia de los anuros, no, sé que antes han pasado por allí ranas o salamandras y que han vuelto a lugares sombríos o al río cercano. Lo que sí entiendo es que a la más mínima oportunidad han ocupado un hábitat hostil y pelean por sobrevivir. Más aún con el día de sol que nos recibió, calor húmedo. El monzón de media tarde, puntual con su cita del norte, despejó las dudas.

Buscamos una tienda de escalada, con un más que decente rocódromo, donde nos informaron de la escuela más cercana, alquilamos una cuerda, la anterior se había quedado en Ton Sai, y ahora creo que anda por Australia, y con nuestra flamante guía, también alquilada, a la mañana siguiente, en la scooter a todo gas, hicimos los cincuenta kilómetros por esas carreteras sacadas de una película de Rambo para llegar a unas paredes entre selvas interminables.

Si el objetivo es escalar y hacer grado Chang Mai no es el destino. Si es seguir disfrutando de otra estancia del paraíso entonces sí: selva, mosquitos, quemadores de incienso, humedad, guías de escalada deportiva con clientes no haciendo más de seis a (los guías), pueblos enlazados con la selva, bares restaurantes entre la carretera y los caminos, madera, bambú y comida picante. Los viernes hay un mercado nocturno único y de una luz que engancha, no es el mercado de imitación que hay permanentemente, no, es uno que hay que visitar y conocer.

Tailandia muestra que es posible. Un paraíso natural, un país que vive del turismo, que lo cuida y que aprovecha el negocio que dejan los visitantes. He contado por docenas las empresas que se dedican sólo a la escalada en esta península asiática. No es su recurso más preciado, ese es el propio país, su belleza fascinante de playas, colores, gentes, comidas, templos, clima. Aprovechan como los renacuajos la oportunidad para crecer y tener un lugar en el ecosistema, peleando duramente por el espacio y las dificultades.

Ya de vuelta por aquí me queda mirar atrás y cerrar los ojos, retener en mi memoria todo lo que allí he vivido, ayudarme con las fotos y las personas conocidas a mantener el vínculo con el camino al paraíso.

Redescubro las oportunidades que tenemos aquí: las mejores escuelas del mundo, escaladores que estudian y tratan de titularse para dedicarse profesionalmente a la escalada, refugios que se abren impulsando zonas, abriendo vías y llegando a acuerdos con ayuntamientos y propietarios de terrenos, conocedores del efecto beneficioso que produce para la economía local la visita permanente de militantes de la roca, junto con los problemas generados, prohibiciones reduccionistas, gestión de las basuras propias y colectivas, conservación de los hábitats versus actividades varias.

Acaba el verano y volvemos a plantearnos los problemas habituales junto con algunos que empezamos a conocer, la responsabilidad civil de nuestros actos, equipamientos, guías de montaña, impuestos a pagar, creación de empresas para aprovechar el potencial de la escalada. Una nueva pelea como la de los renacuajos de Chang Mai, peleando en un charco, esperando que el monzón estalle en un río que les lleve a aguas más amplias.

miércoles, 21 de agosto de 2013

El embrujo de Koh Tao

Mucho tiempo antes de viajar a Tailandia descubrí, gracias a Facebook, que en Koh Tao, el mejor lugar del mundo para bucear según la Lonely Planet, también se podía hacer boulder.

La página era de una escuela de buceo Ihasia Kotao, que tenía la peculiaridad de que hablaban español, catalán y euskera, así que los de estas hablas podíamos ir a un sitio dónde no fuera todo en inglés, que para esto el lenguaje técnico tiene su aquel.

Llegamos una noche desde Ton Sai, a esta isla heredera de años de prisiones asiáticas asoladas por la malaria, ahora reconquistada por los guardianes del paraíso, acogida a su jurisdicción. Caminamos hacia el sur, desde donde se ve llegar el monzón. Llegamos a la playa, en una instalación pegada a un bar tailandés, bajo unos soportales se encontraba la escuela de buceo, dos crash pads apoyados en la arena nos confirmaron que era el lugar.

“A las dos abrimos”, nos dijo el que estaba al mando a las dos y cinco, camino de una hamaca. Sin prisa nos sentamos hasta que se dio cuenta de la hora y nos indicó que nos acercáramos. “Me llaman  El Brujo”, se presentó y nos contó todo lo que ofrecía, cursos de buceo, inmersiones, alquiler de material de boulder, planos de los bloques y lo contratamos.

El potencial de la isla para hacer bloque no es lo único que quiero contaros. Un lugar para explotar, eso lo sabíamos, calor y humedad también, mosquitos y monzón. Merece la pena incluirlo en todo plan de viaje a Tailandia. Lo que quiero contaros es cómo El Brujo nos explicó su plan de empresa, cómo había creado su negocio.

Siete personas trabajando para la empresa, equipos de buceo, barcos para llevar y traer a los clientes, instalaciones donde impartir los cursos, títulación oficial reconocida internacionalmente. Haciéndose un lugar entre cientos de escuelas de buceo que hay en la isla. “Soy el manager”, me explicó, madrileño de nacimiento, ciudadano del mundo, escalador ocasional en Patones, residente en Euskadi cuando lo requirió las circunstancias económicas, “llegué a Tailandia con trescientos euros”. Sin formación económica previa descubrí a un gran empresario. “Salvamos cada mes con cuarenta clientes”, tiene calculado, ahí cubre costes, paga todos los salarios y queda algún bath de beneficio. Sin que nadie se lo explique conoce el punto de equilibrio de ventas, donde los ingresos igualan a los costes fijos más los marginales del mes.

Descubrió que ofrecer cursos en los idiomas que se hablan en la península le traería clientes, así como, que promocionar el boulder, además de ingresos por el alquiler del material algunos escaladores contratan el buceo, actividad principal de la empresa. A esto se le conoce como diversificación sobre el producto y una estrategia de marketing colateral.

No es posible montar un negocio sin un socio local, así que convenció a un tailandés de que le alquilara un local, del edificio del bar-terraza-chiringuito más apartamentos con vistas la mar, donde situarían la escuela de buceo, él traería a los clientes para bucear y se alojarían y comerían allí. Todos se benefician. Inversión baja, costes compartidos y venta cruzada a los mismos clientes. Ideas de escuela de negocios intuidas por El Brujo.

No tenía dinero para comprar las botellas de oxígeno, ni alquilar los barcos, ni todo el material necesario para el buceo. Así que buscó a otra escuela de negocio y llegó a un acuerdo con ellos, les alquilaba los equipos ociosos. Tardó en convencerle del beneficio mutuo. Los equipos que no iba a usar tenían una rentabilidad que en otro caso sería cero. Además de la amortización, es decir la depreciación y desgaste por el tiempo. Todos ganan, El Brujo entiende el dilema del prisionero, del que he hablado más veces, sin haberlo planteado.

“Si un día esto no da, lo cerramos y no dejamos nada a deber”, resumió al final. Tiene un plan de extinción de empresa. Si hay una crisis no les deja pillados las deudas. Pagan, rescinden los contratos y siguen buscando su lugar en el paraíso.

Ir a verle, bucear, blokar, comer tortilla de patatas allí, disfrutar de su charla y la de sus instructores.

“Viajo a España de tarde en tarde y me llama la atención lo que tarda en atardecer en verano”, a mí me llama la atención la inteligencia natural de este empresario, que vive en el paraíso, donde los días son iguales y los días reciben la noche sin atardecer, mirando a la cruz del sur.


Amenaza de Monzón desde la sede de El Brujo

viernes, 26 de julio de 2013

El paraíso al fondo a la derecha

Perder la noción del tiempo es una circunstancia que se da en el paraíso. No sé cuántos días llevo aquí. Está al fondo a la derecha, andando la playa y después de salvar un montículo selvático, plagado de mosquitos, se abre en una bahía, más parecida a Isla Tortuga que ningún otro sitio, donde unas barcas de pescador esperan pacientes la marea y la hora de partir.

Es Ton Sai, temporada de monzón, en el sur de la provincia de Krabi, Tailandia. Se llega en barca por ciento veinte baths, moneda tailandesa, tres euros, y te deja a cien metros de la playa, te desembarcas y caminas con el mar hasta las rodillas, despacio, asimilando la dimensión del lugar. Nos recibió el monzón, con su cortina gris de agua, impenetrable a la vista, mojándonos en un parpadeo, credenciales de un clima que decide los ritmos de sus gentes.

El alojamiento es más económico aún de lo que había calculado, docientos baths, cinco euros, por día, derecho a un camastro con mosquitera, ventana abierta y un ventilador, desayuno con el mar de fondo. Vivir en el paraíso es barato, sólo hay que tener tiempo, eso sí que vale dinero y no se puede conseguir tan fácilmente. Un quemador de unas espirales azules para ahuyentar los mosquitos es el único material imprescindible.

El primer día de escalada piensas que te has equivocado, toda tu inversión para venirte a escalar ha sido infructuosa. Te sudan las manos, la humedad del cien por cien hace que bajes como si te hubieras duchado en la reunión, el equipamiento, siendo seguro, requiere imaginación y compromiso, la jungla invade los sectores, el monzón juguetea desde mediodía. Es a la noche de ese día, con una Shinga en las manos, cerveza en botellin de 75 cl. que cuesta unos 120 baths, cuatro euros, tantos como comer o dormir, mirando las estrellas de un cielo que no conoces, sin osa mayor, ni estrella polar, sin norte al que ir y sin sur de referencia, cuando te das cuenta que has acertado, que la inversión es la mejor que podías hacer.

El segundo día madrugas, el sol es el mismo pero tiene otro horario, te bañas en un mar cálido, desayunas un batido de frutas tropicales, caminas descalzo al sector y ya está. Ya sabes que has acertado. El gasto marginal es cero, el coste fijo permanece por día. El material sí se desgasta rápidamente, sol y sal de mar, humedad, tierra marrón de la jungla, es mejor tenerlo previsto para abandonarlo cuando muera del todo. Se puede alquilar todo el material en un número creciente de empresas que ofrecen cursos, material y guías de escalada. El paraíso explota sus recursos. No busques vías fáciles, sólo busca donde haya un montón de americanos haciendo top ropes asegurados por tailandases risueños, por naturaleza y por oficio.

Me quedo. El rojizo atardecer ilumina una luna llena de dibujo conocido, el mar se retira, se encienden las luces del bar vikingo, ondean unas banderas danesas de vikingos sin oficio. Buscaré uno para esos quinientos baths, doce euros, que cuesta vivir cada día aquí.

jueves, 27 de junio de 2013

De Tailandia al Fin del Mundo

Por fin vacaciones. Tras un largo periplo por las escuelas nacionales, volvemos a las rutinas en verano de los aeropuertos internacionales, cargados de mochilas, hierros y cuerdas varios. Cruzando continentes y sus mares y océanos decididos a conocer Tailandia.

El proceso con los patrocinadores habituales ha sido sencillo, correo electrónico solicitando un anticipo de los próximos meses, a los de Desnivel, para los próximos posts les he pedido el doble de lo que me pagan, por desplazamientos, así se viaja bien. El resto conforme, no se lo han pensado demasiado, unos antimosquitos caducados y buenas ideas para no perderme nada. Mi madre hace años que ya no me patrocina. He juntado el dinero, que cabe en una tarjeta de crédito, calculado cuánto tiempo puedo estar fuera, el gasto medio por día, el número de artículos que tengo que mandar, una previsión para por si acaso, el teléfono de la embajada y del consulado, hecho una mochila justa, allí solo hace calor o llueve, no dejando de hacer calor, y partiremos hacia allá.

El vuelo es caro o barato según se mire, si sales antes del uno de julio es un veinte por ciento más barato, cosas de la temporada de verano, ya me pasó el año pasado con la gasolina, predije que iba a bajar y las petroleras las subieron, ganando más, este año se producirá la misma situación, el precio del petróleo está más bajo y el cambio euro dólar nos debiera favorecer a los consumidores, pero ya os aseguro que no van a bajar las gasolinas hasta septiembre, se les ve venir.

Volamos con Fly Emirates, con ellos siempre hay que hacer escala en Dubai, fantástico, su estrategia comercial nos regala una oportunidad increíble, los mayores edificios del mundo en pleno golfo pérsico, también el mayor rocódromo interior del mundo, pues eso, a verlo también. Les diré que me patrocinen como al Chelsea y me pongo su camiseta.

Destino Tailandia. Paraíso del buceo, de las playas y de una escalada con calor y humedad. Hoteles a pie de playa de arena blanca, aguas cristalinas y vías de escalada, también Boulder sobre rocas de formas increíbles. Todo esto os lo iré contando. Algo tendrá que ver el turismo de escalada en este viaje nuestro.

El presupuesto veraniego es difícil hacerlo, sí hay unos gastos fijos. He hecho un cálculo teniendo en cuenta el coste de la vida allí, confirmado con otros viajeros, y el cambio tan favorable del euro con el Bath tailandés:

 *       Vuelos ida y vuelta a Tailandia con escala en Dubai: 650 €.
·         Tren Bangkok – Krabi: ida y vuelta: 90 €
·         Bungalow zona de escalada: 7 € de media noche. Son 30 noches: 210 euros más o menos.
·         Comida: 5 € día, por 30 días 150 euros.
·         Materiales y regalos: 100 €
·         Cervezas: 60 €
·         Curso de Diving: 250 €
·         Viaje a la zona de diving: 65 €.
·         Ferrys y demás para llegar a las islas: 150 €.
·         Vuelo interior para visitar el norte ida y vuelta: 120 €
·         Imprevistos: 200 €
·         Total presupuesto para escalar en Tailandia: 2.045 euros.

Está claro que sin los patrocinadores y sin una gestión rigurosa de los gastos el viaje se afronta con unas expectativas exigentes. Luego viene agosto ya por Europa, más baratos los viajes y más cara la comida y la bebida, septiembre queda lejos por ahora.

Volveré desde este lugar en los confines del mundo para ir al Fin del Mundo. Ya acabó la prohibición por nidificación el quince de junio. Ya acabó la Asociación de Escalada Sostenible de la Zona Centro toda vía de negociación. Ahora toca escalar en unos terrenos de libre acceso, no vallados, por los que discurre un riachuelo que muere en un pantano, zona de inundación y en los límites de la Ley de Aguas. Volveré a probar todas esas vías que me dejé pendientes.

Los equipadores verán rentabilizada su inversión en material y tiempo, el bar de Almonacid sonreirá a los escaladores y, entre todos, afrontaremos con inteligencia el respeto a las zonas de aparcamiento y la gestión de los residuos y basuras que no dejemos por allí.

De Madrid al cielo reza la canción. De Madrid a Tailandia, vuelta a Madrid y a recorrer ese norte amable con sus temperaturas veraniegas, Rodellar, Teverga, Rumenes, Valdegovía….

jueves, 13 de junio de 2013

Cuenca año uno, ¡cómo hemos cambiado!

Hace más de un año escuché a un ciclista en el parking del Alfar gritar a las caravanas “Turismo de calidad”, crítica al aire de pensar que los escaladores no somos un turismo de calidad. Entiendo que quería decir calidad igual a importe gastado, puede que lechazo en restaurante de la ciudad y paseo a ver el timo de las casas colgadas.

Hice un cálculo a vuela pluma de lo que aporta la escalada y lo que puede llegar a aportar, me quedé corto, es mucho más.

Ha pasado un año y Cuenca florece todavía más. El número de escaladores se incrementa constantemente, el número de vías abiertas crece, los equipadores sortean los obstáculos para nuevas e impactantes creaciones, se han abierto al menos dos “casas para escaladores”, siendo Bonobo un simpático dinamizador e inteligente proyecto, el bar del Alcampo ha aumentado el número de camareros ante la avalancha de escaladores a celebrar los éxitos los fines de semana, el Bodegón en el centro ya sabe quiénes son esos de los gestos con los brazos mientras cenan, enseñando a los comensales los movimientos más duros de las vías, las referencias en revistas especializadas de escalada de todo el mundo han aumentado, con fotos que han sido portada, no la casa colgante, sino “Palestina 9a”, con el intento a vista del mayor monstruo en la actualidad, el checo Ondra y su inverosímil intento a vista, las caravanas y furgonetas que inundan las hoces se han triplicado al menos, Desnivel va a publicar una nueva guía el doble que la anterior y seguro piensan será rentable. Puedo seguir, pararé aquí.

¿Cómo ha pasado?, ¿qué ha ocurrido?

La crisis económica nos está enseñando que no hay una causa única de la situación, ni una sola razón que pueda explicar un cambio. Yo suscribo este punto de vista y toca, entonces, analizar una serie de hechos que han hecho posible el cambio:

a.- La inteligencia de los equipadores: ante tanta prohibición y limitación han “innovado” con soluciones  acordes a la situación: Valdecabras sur ya tiene el tamaño de una escuela, las nuevas aperturas en las otras hoces se suceden en un proceso ininterrumpido.

b.- La creación de la Asociación de la Zona Centro de Escalada Sostenible: un 
interlocutor que nos hace tener voz como colectivo. Ha servido para sentar a la mesa a alguna parte de la administración. Lo triste es que han sido los de Medio Ambiente y nos los de Turismo, por eso las conversaciones han tratado sobre rapaces y nidos, en vez de turismo y visitantes. Al menos ahora saben dónde anidan las aves protegidas, que últimamente las habían perdido. Ellos sí, no nosotros que llevamos tiempo sin escalar cerca de sus nidos.

c.- La No acción de las administraciones públicas: no han hecho ningún evento de difusión de la escalada, ninguna competición, ninguna referencia en sus guías de turismo. Hay que alabarles el gusto porque tampoco han prohibido aparcar en los arcenes de las hoces, no han prohibido los nuevos equipamientos y reequipamientos, no han multado a nadie por dormir en lugares más o menos bien señalados, han permitido que la “playa municipal” sea un parking de noche de caravanas y furgonetas, supongo que la policía claramente nos prefiere a los anteriores ocupantes que eran los asiduos al botellón en Cuenca.

d.- La actuación inteligente de la guardia civil y policía nacional con las zonas de pernoctación. Las recorren por la noche comprobando que todo está en orden y siguen buscando a los malos, que son otros, ya lo sabemos.
e.- La visita de Adam Ondra: El mejor escalador del mundo intentó hace el primer 9a “a vista” del mundo. Noticia de relevancia mundial que es portada de todas las revistas de escalada, situando a Cuenca como referencia mundial, generando un movimiento de escaladores de todos lados hacia Cuenca. Hemos visto japoneses, americanos, europeos, australianos que se suman a los habituales franceses que vienen por Cuenca. Adam no lo consiguió, espectaculares imágenes, sí nos ha dejado el regalo de la publicidad.

f.- Bonobo: En medio de la pesadumbre surgen emprendedores que encuentran un hueco para iniciar un proyecto. Un refugio de escaladores en una zona donde se juntan cientos todas las semanas en sus paredes parece una idea razonable, lo novedoso es su impulso permanente y su presencia tanto física como en la red con noticias, información, croquis y cervezas. Su propuesta de cerveza y ducha a tres euros es toda una fórmula de éxito.

g.- La calidad de sus vías sigue siendo reclamo permanente. Llenas de picados y sikados en su origen, tendencias hacia las líneas naturales ahora, jalonadas por otras mixtas. Colas en todas ellas los fines de semana llevan el debate de la ética de su equipamiento hacia las cervezas y a los blogs más influyentes más que a pie de vía. Las hoces de Cuenca tienen por descubrir las vías de dificultad del futuro, el paraíso de las generaciones futuras, llenas de equipadores espero.

Turismo de calidad en Cuenca. Año uno.

Miramos hacia los políticos para que solucionen la crisis, Cuenca nos ha enseñado que en ciertos temas es mejor que no hagan nada, que regulen menos, que sean más permisivos con los flecos de las normas e intransigentes con los incumplimientos. 

martes, 28 de mayo de 2013

Un año de grados, cifras y letras


Hace un año, ya lo ha cumplido con algunas semanas, empecé a escribir este blog, “Grados, cifras y letras”. Una visión personal de cómo veo yo diversas aristas de la escalada deportiva. Reflexiones puestas sobre el papel de hacer cuentas que dirían mis mayores.

Empecé en blogspot, todavía publico ahí para el día que los de Desnivel no sigan incluyéndome,  y lo de Desnivel vino después, cuando lanzaron esa idea de tener una sección de blogs. Tengo que reconocer que me ha hecho mucha ilusión que me seleccionaran y que les gustara.

Desnivel ha supuesto una plataforma de difusión enorme, alguno de los posts los han leído más de dos mil internautas. El último el de los imprescindibles va por los mil quinientos, todo un honor y un regusto de responsabilidad. Confieso que hay semanas que no público ninguno nuevo al ver que diariamente sigue habiendo un montón de gente que sigue leyendo. Hay posts que tienen una segunda vida, tras algún twitt de alcance o una publicación en Facebook por Escalar.

Uno aprende de sus lectores, los temas de más interés, los más leídos, los más retuiteados, los más comentados. A veces no son los que yo creo más interesantes, otras los que parecen más polémicos. Me conmueve que el más leído fue el breve obituario a Mikel Ziarrusta, tras él el irónico “¿vosotros qué aportáis?”

Algunos conceptos, tras este año, ya han pasado al acerbo del blog:

·        Ya ninguno de mis lectores duda de que la escalada como conjunto genera un importante tipo de turismo de ocio y tiempo libre, que su aprovechamiento puede llevar a un aporte a las economías locales donde se encuentran las escuelas.
·         La necesidad de asociarnos y de una forma colectiva defender nuestros intereses, sabiendo negociar para conseguirlo, con las lógicas concesiones que hay que hacer en este proceso.
·         Margalef y su alcalde como ejemplo de desarrollo y visión de aportación al pueblo y a los escaladores.
·         Los parkings, en sus múltiples formatos, son un punto de encuentro a partir del cual se inicia y desarrolla la actividad en las zonas de escalada.
·         Los equipadores y su presupuesto personal para desarrollar su trabajo: inversión mínima, rentabilidad de sus vías, problemas de prohibiciones.
·         Las guías de escalada como método natural de difusión de las zonas con sus características versus los secretivos.

Hay otros muchos temas que han sido objeto de líneas, más o menos atinadas, personajes recurrentes cuyos nombres me permito escribir, sus ideas, sus palabras, a veces en su boca a veces sin nombrarlos.

He viajado por múltiples escuelas de la península, he hecho psicobloc en Mallorca, subido a Ceusse, disfrutado de un Tarn remozado, hecho surf en Laga, escalado por el norte, centro, sur. He podido analizar las diversas soluciones para los problemas que genera la escalada, la enorme aportación económica en los lugares donde se ha acogido y se ha favorecido.

Seguimos explicando, de tarde en tarde, conceptos de economía, de una forma cercana, a los escaladores y profanos. Seguiré haciéndolo, la crisis económica es fuente inagotable de comparaciones y generadora de problemas y desigualdades.

He escrito a Cospedal, a los Reyes Magos, a Rajoy, a Montoro, con resultados desiguales, sólo los Reyes Magos me han hecho caso, no había duda.

Seguiré en la carretera, en el camino, escribiendo de los grados de la escalada, de las cifras que la componen, de las letras que sirven para explicar y graduar la dificultad. A todos los que leéis el blog, gracias.

martes, 14 de mayo de 2013

Los imprescindibles


"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles." Bertolt Brecht

Hace un año que empecé este blog. Estaba escribiendo un post sobre lo que ha supuesto este proceso cuando me asaltó el fin de semana en Solana (Ávila), joya del granito, lugar de muchas de mis primeras jornadas de escalada, así que esperará a la semana que viene el análisis de un año de grados, cifras y letras.

Solana abierta e impulsada por un grupo de salmantinos visionarios, encabezados por Dani, Alberto, Ecli, Chema, esponsorizados por Roberto en parte, es un paraíso que hay que conocer, granito vertical, desplomes y tumbarrales dependiendo de los sectores, circundando una laguna artificial en su origen, ahora maravilla de Gredos, coronada por un circo de cumbres, todavía nevadas. Dani me avisó de que recordara que es difícil hacer grado allí.

Sentado en el parking de la central hidroeléctrica donde empieza la senda para subir volví a escuchar a los escaladores locales hablar de los equipadores, que son los que abren nuevas vías, nuevos sectores, nuevas zonas de escalada, como ya he explicado para los profanos que siguen este blog y que permanentemente me piden que aclare estos términos.

En este mundo nuestro son blanco de numerosas críticas, la distancia de los seguros, la peligrosidad de los chapajes, la dificultad de hacerlo versus escalar, los picados y retocados en la pared, la sika empleada, la reunión si es de anilla o de mosquetón de aluminio, y así un innumerable número de ellas. 
También reciben alabanzas, no muchas, cuando la línea es de movimientos comerciales y el grado es más o menos el que parece que no menor.

Sus fuentes de financiación suelen ser escasas, salvo algunas excepciones de ayuntamientos, clubes de montañas o de federaciones, que hay que resaltar en todo caso, en su mayoría se autofinancian y asumen el coste del equipamiento. No buscan una rentabilidad inmediata. En general es parte de su afición por este deporte, escalar, equipar, buscar líneas, etc.

Claramente, los equipadores, son los imprescindibles. Sin ellos no hay desarrollo de zonas de escalada, turismo deportivo, escaladores de alto nivel probando sus vías, marcas esponsorizando escaladores, marcas vendiendo pies de gato a mas de 135 euros el par, parkings donde cobran por dormir, bares que venden más bocadillos, guías de escalada, gimnasios especializados en escalada (salas de Boulder se llaman), y un largo número de implicados, protagonistas por definición de las líneas de este blog.