martes, 24 de mayo de 2016

Lecciones de economía y escalada: toma de decisión.

Escuelas y mercados: en búsqueda de la vía perfecta. Tema 4 y último.

Tras analizar la elasticidad de la oferta de las vías de escalada, la apuesta por la calidad del producto y de analizar los costes transaccionales del transporte llegamos al final de estas breves lecciones investigando sobre la búsqueda de la vía perfecta.

Tras abandonar la Vida Pirata no me ha quedado más remedio que trasladar a la escalada los conceptos fundamentales de la economía. Como sabemos es la asignación eficiente de recursos para la adquisición de un bien escaso. En mi caso es encadenar vías de mi máximo grado, de la mayor belleza posible, con el menor coste. 

Hay autores de referencia, como el gran Renaud, que argumentan que en general “queremos hacer grado sin esforzarnos”, sabia reflexión que ahonda en el sufrimiento, preparación y esfuerzo necesario, además del tiempo empleado en conseguir encadenar estas vías. Duele el cuerpo y duele el tiempo empleado, no hay otro método, en el grado máximo de cada escalador el esfuerzo para superarlo es máximo. Relacionado con la costumbre de verbalizar el esfuerzo como si ha “costado” mucho o poco", comparando productos de diferente elasticidad o calidad (un 7c con un 8a por ejemplo).

Volvamos a los criterios de eficiencia y de elasticidad por tanto. Busco la mayor elasticidad de las vías y su ubicación en un entorno que me permita llegar a ellas en el fin de semana, probarlas varias veces, y que se adapten a mis capacidades. Valoro en un cuadro de doble entrada la dificultad y la distancia a casa. Si están lejos aumentan los costes de transporte y el riesgo de perder el tiempo al no poder probarla, si hay cola en la vía por ejemplo, si hay mal tiempo o si sencillamente, una vez allí, está por encima de mis posibilidades y no puedo adquirirla/encadenarla.

Las escuelas funcionan como mercados, la relación entre escuelas asemeja a los mercados transfronterizos, con los costes derivados del transporte de los productos, en este caso los escaladores. Tenemos que utilizar el análisis económico para valorar qué es más rentable, si viajar a otra escuela buscando nuevas vías o quedarse en la cercana probando vías más difíciles, con los problemas y costes que existen en los dos casos.

Un caso típico de valoración de costes y decisión de precio relacionada con los gastos de adquisición, teniendo en cuenta la elasticidad del producto.

Fin de este temario, la semana que viene el examen.

lunes, 25 de abril de 2016

La competencia y los costes transaccionales: el Síndrome de Gulliver

Lecciones de economía y escalada: Tema 3

Encadenadas las vías comerciales, probadas las de mayor calidad, comprobado lo que nos va a costar y el tiempo a invertir en los proyectos nos encontramos ante lo que un profesor mío en la USAL (antes decíamos Universidad de Salamanca y sonaba mucho mejor que este acrónimo de ahora) denominaba macroputada keynesiana. 

A pie de vía te encuentras escaladores de todo el mundo, millennials, veteranos de guerra, locales, coleccionistas, que además de provocar un embotellamiento permanente, de cuyos efectos tengo otra lección preparada, también compartes información. Esta es una de las características del mercado y es que la información es conocida y compartida por sus integrantes. La conversación habitual es sobre la vía, sus movimientos, opciones y por supuesto sobre la elasticidad de su grado, vamos que si es comercial como vimos en la lección 1, aderezada con unas cuantas comparaciones con vías similares en otros lugares.

Surge en ese momento el Síndrome de Gulliver, el síndrome del viajero impenitente en la búsqueda de aquello que anhela. Buscamos conseguir vías increíbles con la elasticidad justa para nuestro éxito en un tiempo razonable. La cuadratura del círculo.

Hay vías para gigantes, para enanos, para ciudades volantes, y así un largo caminar. El grado el mismo, nuestro codiciado 8a elástico, el lugar lejos de casa, en una escuela de la que hemos oído hablar en leyendas, o en las realizaciones del 8a.nu.

Calculemos aquí una nueva variable para productos iguales y es la de los costes de tiempo y recursos en viajar a obtener esa vía. Sí, es la que buscamos, necesitamos tiempo y dinero para gastar en gasolina y en medios para viajar y estar en la escuela donde esté esa vía. Por tanto el coste de la obtención de la misma, aun teniendo el mismo grado (precio) es mayor, ya que hay que sumar esto a lo anterior.

Gulliver tiene unos costes que vamos a denominar transaccionales, para obtener la vía de un grado similar a los que tiene en su escuela de la que es local.

Existe una competencia tácita entre vías del mismo grado en distintas escuelas. Grado igual, coste distinto al incurrir en gastos de transporte y estancia, además de tiempo dedicado. Así funciona la competencia cuando no hay más barreras que los costes de transporte y tiempo.

Gulliver seguirá buscando vías en sus viajes, visitando escuelas y gentes, ciudades con costumbres disparatadas a los ojos de un viajero. Vamos como lo que nos ocurre cuando estiramos la elasticidad de nuestros sueños.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Soluciones ante los problemas de rigidez en la oferta: La Calidad

Lecciones de economía y escalada. Tema 2

Soluciones ante problemas de rigidez en la oferta: la calidad.

Una vez aprendido el concepto de elasticidad en la oferta vamos a profundizar en su conocimiento analizando los problemas derivados de una rigidez excesiva.

Como vimos en la lección anterior la rigidez de la oferta se hace mayor cuanto más difícil sea obtener ese producto con el mismo precio. Trasladado a la escalada, cuando sólo queda el 8a rancio, que dice un granadino, en la zona de escalada habitual, donde uno es local, tienes varias opciones que explican el comportamiento del mercado:

Primero: adaptar tu oferta a este producto tan especial. En este caso entrenar más, probar la vía más veces, dedicar más tiempo del que habitualmente se hace, en resumen “invertir más” en su adquisición.

Segundo: adquirir un producto de una “mayor calidad”. Por un precio mayor se pueden adquirir productos mejores, más especiales y más difíciles, éstos una vez lo decides disfrutas de una elasticidad mayor. En el campo de la escalada claramente la decisión es “subir de grado”, tocaría probar 8a+, la oferta vuelve a ser amplia y seguro que hay alguno con mayor elasticidad (más comercial en el argot de los escaladores).



Balanza entre destinar mas recursos a entrenar o probar mas grado (calidad)
Estamos ante lo que en economía se denomina Calidad del producto, hay una barrera ante los productos mejores, tanto en su diseño, forma, cualidades estéticas que los hacen más apetecibles y son más difíciles de adquirir. Su precio es mayor.

En las vías de escalada todos vemos buenos productos en cualquier grado, excelentes 6cs, 7as, 7cs, eso sí, todos buscamos el mejor en el siguiente grado. Distinguiendo los de mayor calidad. Hay algo de subjetivo en esta consideración, líneas en la pared para escalar, parece difícil y subjetivo, pero es indudable que entre los escaladores hay un consenso con las vías de más calidad.

Esto nos lleva al concepto de low-cost (bajo coste fácil de adquirir). Productos que se venden por debajo de su precio de equilibrio para conseguir objetivos distintos. Puede ser volumen (número de vías), puede ser el producto per se (conseguir un producto que “parece” el objetivo pero que es de calidad o grado inferior). Aquí incorporaremos aquellas vías que en todas las escuelas sabemos que están “regaladas”, hay una duda más que razonable de su grado pero que se obtienen por el objetivo del grado y no la dificultad de la vía. Caso claro de low-cost sobre intentar adquirir mayor calidad, que supone mayor dureza.

Conclusión de esta segunda clase. Ante una rigidez en la oferta toca medir en la balanza qué compensa más, si dedicar recursos y esfuerzos en adquirir productos más rígidos (el último 8a rancio) o intentar adquirir el de mayor calidad (grado superior).

Dilema de no fácil encaje, todos tenemos nuestra “rambla” y seguimos rindiendo culto a la rigidez de la vía en vez de buscar otra alternativa económica. Eso lo explico el próximo día.

miércoles, 16 de marzo de 2016

La elasticidad de la oferta y la demanda en las vías de escalada

Lecciones de economía y escalada. Tema 1

Uno de los conceptos claves en la economía es entender el funcionamiento de la oferta y la demanda, y la obtención del punto de equilibrio.

La oferta de un producto es el proceso de producción del mismo, un gasto de recursos y una mano de obra, así como la fijación de un precio donde se obtenga un beneficio. La demanda es la acción de los adquirentes finales de obtenerlo, cuantos más haya y más lo quieran mayor será la esta.

El punto equilibrio donde se establece el cruce entre productos, sus vendedores y los compradores es el que fija el precio.

De una forma abstracta parece sencillo. En la vida real no lo es. Hay que introducir la variable de la elasticidad de la oferta, que es la mayor o menor facilidad de obtener un producto a un precio dado. Pongamos un ejemplo práctico: Si queremos comprar gasoil, como bien sabemos su precio es complejo, buscamos la gasolinera más barata y allí repostamos, en este caso se dice que hay elasticidad en la oferta, tienes opciones. Pero, si estás en carretera y se enciende el piloto de reserva tienes que comprar en la primera gasolinera que te encuentres, independiente del precio, en este caso se define como oferta rígida, aunque no estés de acuerdo con el precio no puedes más que repostar si no quieres quedarte tirado en una cuneta.

Siendo el mismo producto puede tener una oferta y una demanda elástica o rígida. Este concepto se puede explicar en el mundo de la escalada deportiva, aplicado a las vías de escalada y su dificultad.

El objetivo de la mayoría de los escaladores es escalar vías de dificultad cada vez mayor. Somos demandantes de vías de escalada. Estas están en las escuelas o zonas de escalada: lo denominaremos oferta de vías.

Punto de equilibrio entre oferta de vías y demanda de escaladores, by Toñin


Si nuestro objetivo es hacer 8a, barrera mágica como todos sabemos, nos prepararemos, entrenaremos, adaptaremos nuestro registro gestual, y buscaremos – “demandaremos”- vías que podamos adquirir.
Iremos al mercado (escuela de escalada) y elegiremos una del catálogo, por ejemplo en Cuenca hay más de cien, la “oferta” es amplia, la elasticidad por tanto es mayor. Hay muchas opciones y buscaremos la que mejor se adapte a nosotros.

Lo habitual es que consigamos primero las vías que en el argot se denominan más comerciales o más fáciles. Si queremos encadenar otras estas serán, con el mismo grado (precio) más difíciles de escalar (obtener), ahí comprobamos que la oferta es más rígida, si queremos hacer octavo hay que hacer las que nos quedan.

El análisis nos dice que siendo el mismo grado o precio es mucho más difícil obtenerlo. Oferta rígida en este caso.

Si conseguimos todas las de un grado en la escuela habitual empiezan otras situaciones que analizaremos en próximas lecciones sobre el funcionamiento de los mercados complejos. Muchas gracias por su atención.

martes, 23 de febrero de 2016

Barreras, impuestos, tasas y otras rarezas en la escalada

Pocas veces los conceptos de economía se pueden explicar con ejemplos prácticos de sucesos en el corto plazo. Mucho más difícil es explicar el efecto de los impuestos en la actividad económica. Y ya raya lo inverosímil si además es con la escalada. Ha ocurrido y os lo voy a contar, vayamos por partes.

Un impuesto es una cantidad de dinero que hay que pagar a un organismo público por la realización de un suceso determinado. Demasiado abstracto, lo sé. Una tasa es un pago que se realiza por la utilización de un bien público, más concreto, no es universal, sólo es para quien lo usa. Ambos son barreras a la actividad económica y en nuestro caso, a la escalada.

Las razones de los impuestos y las tasas se basan en que se usan para la financiación pública posterior de bienes y servicios. Es su legitimación, con el dinero de nuestros impuestos los pagamos.

Tienen efectos secundarios, como son la menor actividad económica al aumentar su coste, disuadir de su utilización en algunos casos (ahí las tasas), e introducen ineficiencias en el sistema al trasladar unos costes generales a unos pocos usuarios.

Hasta aquí la parte de conceptos, sin mucha profundidad. Vayamos al ejemplo de la vida real en nuestras escuelas de escalada. Hay dos casos paradigmáticos en nuestro entorno, Rodellar y Margalef, dos de las mejores del mundo.

Situemos la tasa en su entorno. El lechero, famoso exalcalde de Margalef, quería dejar la alcaldía con un modelo de gestión a largo plazo de la escalada en su entorno que contentara a paisanos, negocios y escaladores de todo el mundo. Después de inversiones de gran calado, que aquí hemos contado y alabado, puentes, parkings, carreteras, defensa del parque natural y un largo etcétera, tenía pendiente una última fase: el problema de las basuras y el coste de recogerlas además del mantenimiento del entorno.

Solución consensuada. Se saca a subasta pública la gestión de la zona de acampada, se cobra un importe (tasa) por aparcar y se dan unos mínimos servicios que ofrece el adjudicatario y que también cobra por ellos. El ayuntamiento sólo cobra la adjudicación al gestor de la zona de acampada.

Barrera de entrada en la escuela del Fin del Mundo
Esto era lo previsto. Un negocio más, dinero para pagar la recogida de las basuras, zona de acampada regulada. Todos contentos. Pero no todo es tan simple en economía.

Los impuestos y tasas generan barreras a la actividad, es un mayor coste al inicial, por lo tanto se produce un ajuste hasta que se llega al equilibrio (oferta y demanda), para adquirir el mismo producto hay que pagar más.

Desaparecen todos aquellos que no están dispuestos a pagar el impuesto, se produce un movimiento hacia zonas donde no hay estas barreras de entrada. Otros no pueden asumir este coste de manera permanente y no acuden tantas veces, de hecho tienen que calcular cuántas veces lo pueden hacer pero no serán todas. En Margalef hay menos escaladores en los sectores de lo que era habitual. La ineficiencia es que la tasa o importe que se cobra por pernoctar, cuya finalidad original era pagar basuras y servicios generales, se entiende como precio de parking. El ayuntamiento en vez de cobrar directamente lo hace de manera indirecta, cobra un canon al adjudicatario (en realidad un impuesto) y este último cobra un importe (en realidad una tasa) a cada uno que acampa. 

Desde luego es rebuscado el proceso y genera incomprensión de quien paga, algo que suele ocurrir con todos los impuestos y la costumbre española, tan perniciosa, de intentar no pagarlos.

¿Todos se benefician con esta tasa, que se comporta como una barrera de entrada? No eso es fácil de comprobar.

Los negocios de la zona tienen opiniones dispares, unos tienen menos clientes y generan menos caja, otros han aumentado o mantienen porque su público objetivo eran escaladores que prefieren pagar y disfrutar de mejores servicios, como cuando vamos a Red River en EE.UU.

El alcalde ha cumplido. No hay sobrecostes. No hay basuras. No hay prohibiciones en el parque natural. No se duerme fuera de las zonas señaladas (sonrisa maliciosa). No hay masificación en la zona de escalada, más bien lo contrario.

Este efecto es temporal. Ya lo anticipo. Una vez descontada la carga impositiva, que de entrada hace disminuir el número de escaladores, esta se traslada al precio mínimo asumible que todos calculamos, y volvemos al comportamiento inicial. Trasladamos al futuro la situación. Volverán los escaladores y no habrá dinero para la basura y mantener la zona. La solución ya no será la de subir impuestos o la tasa por pernoctar. Se divisan nubes de tormenta, ya que las siguientes propuestas pasan por prohibiciones y esas son de escaladores o de zonas de escalada.


El próximo alcalde tendrá que pensar en qué barreras poner.

viernes, 22 de enero de 2016

Presupuestos, previsiones, propuestas y proyectos


Hemos empezado un nuevo año, casi sin tiempo de despedirnos convenientemente del anterior, no merece la pena, tempus fugit y no hay que perder ni un instante.

El año que ha muerto, una salva a sus “héroes y tumbas”, me ha enseñado palabras nuevas como cartílago dañado, calcificaciones adyacentes a la entesis del tendón del tríceps, osteocondromatosis sinovial, camino seguro hacia un quirófano, dotación económica de tiempo y recuperación.

Tiempo de invierno y de frío, ninguna novedad, hoja de cálculo abierta, es hora de los presupuestos, eso se hace a principios de ejercicio, qué vamos a hacer, qué recursos vamos a emplear, qué dinero tenemos, acto seguido son las previsiones, estimaciones de resultados en otras palabras. Cerrado estos dos procesos iniciales fijamos unos objetivos para el nuevo año. He vivido dos crisis financieras de alcance, la actual y la del año noventa y dos, y aunque parezca increíble cada año los objetivos eran superiores al año anterior.

A partir de ahí, es conveniente fijar unos proyectos que puedan dar forma al ejercicio, una manera de medir el resultado, no son los objetivos. La diferencia radica en que estos deben ser los resultados de los proyectos. Si quiero hacer un 8a este año, que es un objetivo, debo fijarme algún proyecto de vía y lugar con ese grado.

Posteriormente hay que dotar presupuestariamente cada proyecto, preveer un calendario de ejecución y poner unas fechas de revisión y corrección en caso de desviaciones significativas. Parece simple pero no lo es.

La primera reflexión es que en cuanto a dotación económica el importe se acerca a los 6.000 euros, que es una cantidada parecida al gasto total del año pasado, teniendo en cuenta una inflación de cero y que el precio de los combustibles va a estar más barato todavía este año, principal partida como ya expliqué antes de Navidad.


Hay que hacer algunas propuestas:


a) No voy a cambiar de entrenador.

b) No voy a cambiar el objetivo final de subir de grado a vista, a flash y ensayado. Seguiré jugándome una cena al que lo consigue no paga. El año pasado no conseguí superar ninguno de los tres objetivos, así que por extraño que parezca no me los voy a “subir”, un año más son los mismos.

c) Sin subir el presupuesto en euros totales tendré más disponible: la inflación sigue en negativo o en cero y el precio del gasoil es sensiblemente inferior al año pasado y ya hemos contado en estas entradas que es el mayor coste de un escalador deportivo en el año.


También hay unas consideraciones previas al presupuesto, las denominamos previsiones, son hechos ciertos que necesariamente han de concurrir:

a) Un año más viejos, más veteranos, menos flexibles, con menos capacidad de recuperación, con el mismo fanatismo, algún punto menos de intensidad.
Quedan menos vías no encadenadas en el circuito de escuelas habitual. Los datos reflejan que he encadenado algo más de 100 vías distintas cada año, de los últimos cinco, de más de 7a, además de las muchas que repito y de los pegues que no llevan al encadene. Repaso el número de pegues por dificultad, hay que garantizar un mínimo de máximo nivel.

b) Las horas de entrenamiento no van a variar mucho: tres a la semana, por 54 semanas del año menos las de vacaciones que sólo se escala, más alguna semana que se incrementan. Esto hace un mínimo de 156 horas de entrenamiento al año (ya sé que no son muchas).

c) Días de escalada en el año: Todos los fines de semana, un día entre semana cada dos semanas, más los puentes y la vacaciones de verano, Navidad y Semana Santa. Sumemos 100 días en fin de semana, más 25 diarios, más unos 30 de vacaciones: hacen un total de 155 días (esto está mejor). No puedo preveer el número de lesiones que tendré en el año, pero sí que tendré alguna y que el año no son doce meses escalables.


El blog seguirá con un mínimo de uno o dos posts mensuales, así que no menos de doce no más de veinticuatro. Mi amigo Vicent me avisó que es difícil seguir a partir del segundo año. Empecé en mayo de 2.012 y sigo, 76 posts de algún grado, muchas cifras y sobre todo letras, además de alguna sensación sin valor económico que se cuela entre líneas, si el ratón Firmín lo leyera, lo roería sin tardanza.

El proyecto final lo he consensuado con mi entrenador y mi cabeza, ambos se han puesto de acuerdo porque el corazón hace tiempo que va por libre, desde que se hizo pirata.

martes, 15 de diciembre de 2015

Hacia el cierre de ejercicio


El 31 de diciembre se acerca y con él el cierre de ejercicio contable en la economía real. Se revisan los presupuestos, se cuadran los balances y se ajustan los beneficios y pérdidas que acarrean sus implicaciones fiscales.

Ya no hay tiempo casi para más que algún ajuste en alguna partida, alguna compra, alguna venta, algún ingreso o algún gasto extraordinario. El año está cerrado y ya solo queda pensar en el siguiente. Pensar en los objetivos, los recursos necesarios para llevarlo a cabo y una planificación temporal previsible y razonable.

Cerramos 2015, año de escalada y hacemos un ejercicio igual. Ya no va a ser posible encadenar los proyectos más duros, salvo algún privilegiado que aproveche estos días de vacaciones y tenga el tiempo y la motivación, no así los que hacen bloque, que ellos, al igual que los ingleses, cierran el ejercicio el 31 de marzo, así que todo esto les aplica, pero no de manera igual, no está todo el mundo de Navidad y villancicos.

Así que hagamos un balance rápido, le acompañaremos de algunos números.

1.- No hemos llegado al grado máximo objetivado. En ninguno de los tres aspectos, a vista, a flash o trabajado. Lleva consigo que en la reunión del equipo yo soy paganini de cena y otros los invitados.

2.- El número total de vías nuevas encadenadas de todos los grados supera el centenar: Más de la mitad están en el percentil superior de la escala de dificultad. Ese sí es un objetivo conseguido.

3.- Dos lesiones de más de un mes de duración: eso unido al clima hace que el año escalable sea de menos de nueve meses, en la media de los últimos años, las mismas vías en menos días. Según mi hoja excel esa es la principal razón de que no haya conseguido superar el objetivo uno.

He ido al fisiounas 25 veces en el año y he llegado a un acuerdo de que me cobre 25 euros por sesión (muy razonable por cierto) = 625 €.

4.- El número de escuelas visitadas distintas ha sido de 25. No está mal. En dos continentes distintos.

5.- Número de pies de gato utilizados: dos pares nuevos y cinco recauchutados. A saber: 120 € + 115 € + 140 € = 375 en pies de gato.

6.- Resto material nuevo: una cuerda 170 € + un arnés 55 € + 10 cintas express 170 € = 395 en resto material básico.

7.- Ropa nueva adquirida: dos pantalones 100 € + tres camisetas 60 € + una sudadera 35 € = al menos 195 €.

8.- Licencia federativa y cuota Asociación: 110 € + 15 € = 125 €.

9.- Kilómetros hechos para escalar más de 20.000 a 10 € los 100 (esto del cambio de vehículo lleva un sobre coste) = 2.000 €.

Aquí hay que valorar la positiva evolución del precio del gasoil, que hemos comentado muchas veces e hicimos una previsión muy realista a primeros de año.

10.- Parkings, campings y demás: 400 €.

11.- Rokódromo o sala de bulder: 35 €/mes = 420 €

12.- Entrenador, en mi caso os recuerdo que era en bitcoins.

13.- Cervezas de encadene (no las de después de escalar, que entonces se iría la cifra), sólo las que celebran un éxito de igualar máximo grado = 90 €.

14.- Colaboraciones con equipadores o asociaciones o clubes como Peña Sobia y demás: 150 € (cantidad pobre, lo sé, casi da vergüenza escribirla).

15.- Consumo de revistas especializadas y guías de escalada: 80 €.

15.- Sueños, esos son muchos y no cuesta mantenerlos.

Total resultado del ejercicio han sido no menos de 4.855 € de gasto.


No tengo en consideración la comida, porque aunque hay variaciones en la dieta para adecuarla al deportista, hay que comer todos los días. Tampoco otras adquisiciones de material o medios que luego utilizo para la vida normal, así como el seguro del vehículo, sus revisiones y el cambio de ruedas cuando toca, pensemos que sólo una parte es por escalar y otra por la vida, o puede que sea el total y tengamos que imputar una pequeña parte a la vida en cambio.

El presupuesto para 2.016 al menos debe ser de 5.000 €, da vértigo pensarlo, de nuevo tengo que pensar en garantizar ingresos que superen esta cantidad y dejar algo para el resto de la vida.

Hablaré con la ardilla de Espadelles, con el pájaro carpintero, con el cárabo del camino, con el bonobo de Cuenca, con el quebrantahuesos de Benasque, los renacuajos de Chang Mai, pediré consejo al Carpintero, al lechero, a los piratas, a los surferos, opinión al ingeniero, preveremos el tiempo de tormentas, nieves, lluvias y sol abrasador, lo calcularemos como el cubo de Rubik y soñaremos todos los años lo suficiente para levantarnos con los sonidos del monte y lo ruidos de los aperos.

Recordemos, una vez más, a nuestros héroes y visitemos sus tumbas. Se acaba el 2.015, larga vida al 2.016, iniciemos el presupuesto y preparemos su ejecución.