martes, 29 de abril de 2014

Cánticos de la Lejana Tierra

Leía en mi ebook un libro de Arthur C. Clarke “Cánticos de la Lejana Tierra” (Songs of a Distance Earth, 1984), consecuencia habitual de mi hábito impenitente de leer y de la mala suerte de lesionarme un dedo, esguince leve, diez días de reposo, en mi tercer día de vacaciones de Semana Santa, que se iban a prolongar hasta los quince, sentado en mi silla de campo a pié de vía en la Finestra, Margalef, paraíso de la escalada en este planeta.

Paciencia ante la lesión, una vez decidido no abortar las vacaciones de los demás por poder llevar el reposo con paciencia, aún con el desánimo de ver las rutinas de los grupos de escaladores todas las mañanas, sólo disfrutando de los días de reposo de los demás, tantas veces denostados, esta vez esperados.

El libro es un relato, a partir de aquí no leáis quienes tengáis intención de leerlo, sobre los tripulantes de la última nave espacial que abandona la tierra, en un futuro remoto, antes de que el sol se convierta en una supernova y engulla el sistema solar, rumbo a una lejana galaxia donde es posible llegar a un mundo habitable. Azares del espacio sufren una avería y tienen que hacer una parada para arreglar la nave en un planeta a medio camino, donde unos siglos atrás llegó una nave igual, de las primeras que huyeron de la segura destrucción de la tierra. El planeta se llama Thalassa y los hombres llevan varios siglos allí asentados, desarrollando su nueva cultura y desarrollo tecnológico. El choque entre hombres iguales pero con culturas diferentes es la parte troncal de la novela, sus interrelaciones, sus distintas formas de pensar, su incomprensión mutua ante costumbres de los Thalassanos y de los terráqueos. El desenlace es interesante leerlo. Arthur C. Clarke escribió “2001, una odisea espacial” o “Cita con Rama” entre otros. Un genio.

El día había sido frío, el atardecer coloreaba de naranja las paredes salpicadas de magnesio, adormilado en la silla contemplé una costumbre que cual Thalassano había variado de un lugar a otro. Aún quedaban algunas horas para el cierre del sector cuando un grupo de habitantes del interior de Europa, integrantes de un equipo nacional juvenil, con su grupo de monitores y simpatizantes, recogieron todo el material, cual ejército de hormigas volvieron a la tranquilidad del refugio de el Racó de la Finestra y las atenciones de Jordi.

Las vías son igual de buenas a media tarde, la temperatura mejora, la luz no es tan intensa y se ven mejor los cantos de los pies, momento idóneo para los locales para seguir escalando y disfrutando de una insospechada soledad, tras las aglomeraciones del día.

No ha sido la única diferencia, claro, no puedo comparar la hora de inicio. Cuando llegamos, tras la imprescindible tertulia/coloquio/desayuno/almuerzo habitual de nuestra cultura, ya estaban ellos allí, con pinta de llevar muchas horas. Ordenados y sistemáticos. Habituales de rokódromos, ignorantes de las técnicas del aseguramiento dinámico, simpáticos y fanáticos. Fuertes y con la misma motivación o más que la nuestra. Distintos, no hay duda, reflejaban en su cara la sorpresa ante nuestras maneras.

La mayoría de nosotros vivimos en la vieja Europa, tenemos un segundo idioma común, manejamos la misma moneda y nos movemos en el mismo uso horario. Sin embargo hemos evolucionado de forma distinta, hemos adaptado nuestro ritmo a nuestro sol y con ello nuestra cultura, nuestra gastronomía, los horarios de los comercios y los restaurantes y de trabajo. No ha hecho falta siglos de habitar mundos distintos y separarnos, sólo un sol y una latitud distinta para favorecer lo que nos diferencia.

Vienen de lejos, han viajado hacia el sur, disfrutan poniendo su piel ante el dios sol, esperando que ésta torne hacia los tonos tostados y morenos de los sureños, ignorantes de nuestros siglos de adaptación genética a los largos días de verano. Cambié la silla a otro sector a la sombra tras los primeros rayos que nos golpeaban en el lento caminar solar. Ellos se quedaron allí, disfrutando de un sol esquivo en su mundo, tapado por largos días de lluvia y veranos cortos. No vieron el rayo azul del crepúsculo, ni la sonrisa de la luna llena de esos días. Nosotros no vimos sus caras ni dónde miraban. No llegamos a entenderlos, sí compartimos unas cervezas y muchas risas.

Acabó la semana y partieron en su nave. Nos dimos unos abrazos y nos citamos en las estrellas. Algunos no han partido, han preferido este paraíso que el que puedan encontrar. Ninguno de los nuestros ha partido con ellos, al menos en este viaje. Compartimos las estrellas, eso nos vale.

martes, 18 de marzo de 2014


Tiketea Cuenca


Introducción


La Asociación de Escalada Sostenible, desde mediados de 2.011, se ha convertido en la voz del colectivo de escaladores de la zona centro, principalmente Madrid y las provincias de alrededor, se define a sí misma, como se lee en su página web:

“Somos una organización con vocación de unidad y representación del colectivo de escaladores de cualquier tendencia, con la intención clara de servir de interlocutor entre estos y los diferentes gestores de los espacios en que se encuentran las escuelas de escalada, ya sean públicos o privados. En esta tarea trabajamos en paralelo y contamos con el apoyo de las federaciones de montaña Madrileña y Castellano Manchega”.

La Asociación se propuso llevar a cabo un estudio del gasto generado en la ciudad de Cuenca durante un mes por el colectivo de escaladores que allí acuden.

La idea surgió de la necesidad de demostrar la capacidad económica del colectivo de escaladores y su aportación real a la economía local, ante los problemas de reconocimiento de la importancia de la escalada por parte de las administraciones y de empresas privadas, tanto a la hora de negociar en nombre del colectivo o como para poder interceder en actuaciones futuras.

Animados por el número de Socios y la constatación del turismo de repetición que se realiza todos los fines de semana se decide iniciar un proyecto. Buscando una fecha idónea se decide que sea el mes de Octubre, inicio de la temporada invernal y período más o menos homogéneo con el resto del año.


Objetivos del proyecto:


1.- Analizar el impacto económico que el colectivo de escaladores deja en la ciudad de Cuenca.
2.- Tener un estudio con datos concretos de la aportación a la economía local en euros, detallado y verificable.
3.- Tener una base real para utilizarla en futuras negociaciones con las autoridades y organismos públicos y privados.
4.- Conocer la capacidad de convocatoria de la Asociación Escalada Sostenible..

Los objetivos de este estudio van desde los propios de la valoración económica a los de capacidad de convocatoria de la Asociación.

El documento final quiere servir como elemento de presentación del colectivo de escaladores en su vertiente económica, hasta ahora sólo se había analizado la deportiva y la de impacto ambiental de la actividad.



Parámetros del estudio:


a.- Espacio temporal: Mes de octubre de 2.013.
b.- Participantes: Escaladores anónimos voluntarios, no necesariamente socios de la Asociación.
c.- Objeto: Cualquier compra de cualquier producto. Consumo minorista en su grado más amplio, incluyendo hostelería.

Método de análisis:

Se decidió que hubiera dos formas de aportar los gastos realizados:

a.- Rellenar un Formulario, que se podía bajar desde la página de la Asociación, donde se especificaban datos del participante y se podían relacionar los gastos, importe y concepto.


b.- Entregar los tickets de cualquier tipo, facturas u otros documentos de pago o llevado a cabo en ese período por los escaladores, depositándolos en unos puntos habilitados para ello. Incluso algunos eran entregados en mano a los organizadores o a representantes de la Asociación Escalada Sostenible.

La forma de difusión fue a través de las páginas web de la propia Asociación y los patrocinadores de la misma, además del boca a boca entre los escaladores.


Recogida de datos


Se han contabilizado un total de 313 documentos de pago, perfectamente identificables, también se han recibido 22 más pero no se podía ver el importe o la procedencia que se han desechado. Sumado el total de los importes es 6.983 euros.

Los documentos están en poder de la Asociación, no los aportamos a este documento de análisis, pudiéndose examinar en cualquier momento. Hemos hecho un proceso de síntesis y constatado que se pueden agrupar en tres conceptos claros.


1.- Combustible.
2.- Hostelería y restauración: principalmente comidas y bebidas.
3.- Tienda: compras en tiendas de comestibles.
4.- Otros: compras en otras tiendas y sin incluir en las tres anteriores.


El resultado en números totales es el que se muestra en este cuadro:



La primera observación es la del escaso número de escaladores implicados y del número de documentos de pago recogidos.

La segunda está en la dificultad de hacer un llamamiento masivo a participar, aun teniendo en cuenta la buena aceptación de la iniciativa tras encuesta informal por parte de miembros de la Asociación Escalada Sostenible.

La tercera está en la base de la convocatoria: parece extraño que casi ningún participante haya aportado documentos de pago de otro tipo de tiendas, así como tampoco de hoteles, hostales u otros tipos de hostelería, así como no se encuentran de otros tipos de consumo distintos, tales como talleres de automóviles, materiales u herramientas o compras en comercio tradicional.

Por último indicar que la mayoría de los participantes alegaban haber olvidado pedir muchos tickets o facturas, o a veces recogerlas, manifestándolo verbalmente, indicando las cantidades, datos que no se pueden recoger como ciertos, pero sí sirven de base para hacer una proyección de datos estimados teniéndolos en cuenta.


Extrapolación de datos y proyección


Hagamos un sencillo análisis que nos sirva a identificar el comportamiento del escalador participante en el estudio.

a.- El número de tickets de participantes es de tres semanal, media obtenida suponiendo que en términos generales hay uno de combustible, uno de comidas y alguna compra, no es lineal pero sí parece homogéneo, esto hace que sean unos 25 escaladores cada fin de semana los que han participado.

El número de tickets es de 303 entre cuatro semanas del mes de octubre hacen un total de 76 a la semana (redondeando el decimal mayor), suponiendo las tres compras por escalador, hacen unos 25 escaladores cada fin de semana participando.

b.- El número de escaladores en un fin de semana sólo contando el número de vehículos aparcados en los sectores de escalada es mucho mayor: esos mismos fines de semana se veían mas de 50 en la hoz del Júcar, 25 en Valdecabras y 25 en la otra hoz, tirando por lo bajo suponemos dos escaladores por vehículo hacen 200 escaladores. Esto es ocho veces más que los que han participado. Utilicemos este multiplicador de “ocho veces” para un análisis proyectando datos.

La forma de hacer este recuento ha sido recorrer a media tarde, hora de máxima práctica deportiva, por las tres zonas de escalada mencionadas y hacer una media. Teniendo en cuenta que también se incluyen en esos aparcamientos vehículos de deportistas del club de piragüismo y otras disciplinas de bici o turistas sin más.

Un análisis lineal de esos escaladores, doscientos, nos llevaría a los siguientes números, resultado de multiplicar cada cifra por ocho, serían 2.504 tickets:


c.- Si utilizamos el mismo método, habría que multiplicar 55.870 € por doce meses, nos lleva a una cifra de 670.440 €.


Sondeos del equipo de la Asociación Escalada Sostenible:


Al analizar los datos hemos comprobado que hay una serie de gastos que al no llevar una factura tipo ticket o por no participar en la encuesta no han sido incluidos. Esto nos permite hace una proyección de posibles gastos que se han tenido en el mes de octubre, y, por extensión, su total anual.

a.- Escaladores que tienen viviendas alquiladas en Cuenca con el único objetivo de base de operaciones para escalar cuanto se lo permita su tiempo libre. Tenemos un regsitro de al menos 4 viviendas por un alquiler total de 1.500 euros mensual: 15.000 anual.

b.- Escaladores que pernoctan en Hoteles, hostales u otros establecimientos: tenemos constancia de que son varios. Un número normal puede ser entre cinco y diez, a una media de 45 euros la noche, hacen un máximo de 450 euros el fin de semana, 1.800 euros mes y un aproximado anual de 21.600 euros.

c.- Encuesta al gestor del bar del Alcampo: argumenta que son los fines de semana
cuando se concentran por la tarde los escaladores y que eso le lleva a doblar turno de camareros y la caja, sin darnos el dato, es la mayor de cualquier día de la semana, también nos explica que los sábados hay más gente en el centro comercial.

La realidad es que el bar del Alcampo está lleno de escaladores así como algunos hostales o mesones de la ciudad, habiéndose aportado pocos tickets de estos sitios en comparación con el primero.

d.- Talleres y reparaciones de vehículos: Sabemos de los problemas de algún escalador con averías de vehículos. Según estadísticas oficiales del sector de talleres podremos suponer un importe mensual de 600 euros, un importe anual de 7.200 euros.

e.- Compras de regalos y recuerdos: incluyendo el comercio tradicional y compras en todo tipo de tiendas. Un mínimo de 300 euros mensuales, en el año 3.600 euros.

f.- Hay constancia de escaladores que han comprado vivienda en Cuenca para pasar sus “días libres” escalando, teniendo que añadir como impuestos directos del Ayuntamiento de Cuenca y tributos locales. No añadimos en este estudio ninguno de estos conceptos.


Podemos suponer alguna más pero no hay datos constatables. El comercio y el consumo normal de un colectivo importante incluiría más conceptos, para nuestro estudio creo que es razonable estimar hasta aquí, aun sabiendo que con un universo estudiable más amplio y un grupo de implicados con más instrucciones los resultados probablemente sean mayores. Si añadimos estos conceptos a los de arriba el cuadro final quedaría:




Esto nos lleva a un dato de mucha mayor relevancia por su cuantía y por su carácter de repetitivo anualmente e incluso con un grado de crecimiento relativo. El escalador habitual tiene un carácter de repetir en las mismas zonas a diferencia del turista habitual consumidor de lugares de interés y de gastronomía local pero que una vez visitado un lugar no repite y busca nuevas propuestas


Es un hecho conocido por el colectivo de escaladores, no necesariamente por los profanos en esta materia, que el atractivo de las zonas de escalada es conseguir las ascensiones de algunas de sus vías y para ello necesitan de repetidos viajes a las mismas para ejercitarlas y conseguirlas.


Conclusiones:


Una vez hechas las consideraciones anteriores podemos extraer una serie de conclusiones y resultados a este estudio:

1.- Baja participación del número de escaladores.
2.- Baja aportación semanal: 313 entre cuatro semanas hace 78 compras.
3.- Extrapolación lineal año son 7.000 euros por 12, un total de 84.000 euros anuales

La expectación generada en el colectivo de escaladores no se ha correspondido con una participación masiva. El impacto generado de comunicación ha sido sensiblemente mayor, con gran repercusión en redes sociales, donde el número de visitas multiplica en más de diez veces la respuesta real.

El resultado con los documentos de pago recogidos ha sido poco reseñable. La proyección anual deja datos de escasa cuantía.

Si añadimos la valoración y estimación hecha por los autores de este estudio con su recogida de datos en las zonas de escalada durante los fines de semana de octubre de dos mil trece las conclusiones son distintas:

1.- El impacto en la actividad turística de Cuenca es importante.
2.- El deporte de la escalada genera un turismo de repetición: vuelve varios fines de semana. En contraste con el turismo cultural o gastronómico, que agota en una visita el potencial y es poco frecuente que repita.
3.- Existe un potencial de explotar el colectivo de escaladores: tanto por parte de los agentes turísticos de Cuenca como por parte de los escaladores al convertirlo en fuerza de negociación.
4.- La suma total (unos 60.000 euros mensuales, 721.000 anuales) estimada indica un importe de cuantía considerable en lo que supone el colectivo de escaladores en la ciudad de Cuenca.


martes, 11 de marzo de 2014

Ardillas en Espadelles y el precio de la gasolina


La ardilla ni se inmutó ante el grupo multinacional que estábamos a pie de vía en espadelles. Disfrutaba del cálido atardecer, el primero en varios días lluviosos y fríos, en la cadena de “pal este”. Tomó el camino directo a su madriguera, bajando el 8c en el sentido contrario que había tomado Dani Moreno unos minutos antes, se paró un momento, miró como si saludara y desapareció. Nos dejó la sonrisa a todos hasta que el sol enrojeció el fondo del horizonte y nos devolvió a la rutina de la vuelta a nuestras cosas.

Charlaba un minuto antes sobre los pasos y lo que cuesta hacerlos cuando esta ardilla me recordó, misterios de las asociaciones de ideas de nuestro cerebro, de lo que cuesta la gasolina, quizás por la expectativa de que baje que hay todos los años, quizás por lo eficiente que fue bajar en línea recta sin tener que pararse a chapar, puede que por la fama de ahorradoras que tienen las ardillas, ganada con justicia, recogiendo para el invierno.

Vayamos con el precio de la gasolina. Nos referimos a ésta cuando la mayoría lo que usamos es gasoil en nuestros vehículos. No obstante para el análisis que voy a hacer vamos a unificarlo y simplificarlo en el “petróleo”, que es, a la postre, de donde se obtienen ambos productos y que fija el precio de ambos.

Si vemos los precios del petróleo en enero de cada año desde 1.987, entenderemos que es difícil predecir a futuro el mismo, así como hacer una estimación. Intervienen factores políticos de los países implicados, geológicos de reservas que existen en el mundo y su coste de extracción, y económicos a nivel mundial, si hay crisis se consume menos y la demanda baja, por tanto su precio. Los analistas suelen decir que el precio se va a mantener estable en el año, cuando nunca ha pasado. Además de tanto en tanto alguna guerra en Oriente Medio o revolución en algún productor de petróleo hacen que aumente fuertemente, precio que vuelve al nivel anterior cuando finaliza el conflicto.

Este año se está manteniendo estable o con ligeras bajadas en el precio de origen. ¿Por qué no baja la gasolina?

Aquí entra en juego la segunda variable y es el dólar, sí si la moneda americana es clave. El petróleo se compra por barriles y se paga en dólares americanos, el precio se ha mantenido estable en el año, dólar arriba dólar abajo en los últimos meses, ¿por qué no baja la gasolina?

La gasolina o el gasoil lo pagamos en euros, no en dólares, y el euro se ha revalorizado con relación al dólar en casi un diez por ciento en estos meses. Si el petróleo cuesta los mismos dólares o alguno menos y pagamos en euros, que ahora por los mismos euros tenemos más dólares sigue la pregunta de por qué no baja la gasolina. Las grandes compañías de petróleo ganan un poco más en cada litro, no están muy interesadas en bajar el producto.

El estado y algunas comunidades autónomas cobran impuestos a la gasolina, en total el 43% en el gasoil y el 48% en la gasolina. Así que cuanto más caro sea más recaudan. Nos encontramos con un socio no interesado en intervenir demasiado. Cuales son los motivos del Estado, tiene intereses contrapuestos y quiere lo mismo y lo contrario a la vez. Por un lado el precio de los carburantes es un factor determinante en la composición del I.P.C., índice de precios al consumo, que, hasta hace poco, fijaba la subida de las pensiones entre otras cosas, que es el principal gasto del Estado, y por otra, si bajaran los precios como parece que tendría que ocurrir al bajar el precio del petróleo y subir el euro sobre el dólar, que reforzaría esa bajada, recaudaría menos impuestos y podría situar la inflación en tasas negativas, conocido como deflación, que es uno de los riesgos de una economía. Lo trato de explicar, si bajan los precios disminuye el consumo, al suponer los compradores de bienes y productos que es mejor esperar a que bajen más, eso produce nuevas bajadas de precios, que llevan a despidos y disminuciones de inversión porque hay menos demanda.

Vaya lío me decían a pie de vía. Sí, no es fácil explicar qué ocurre en la economía. Y menos cuando de vuelta a casa paré en Fraga a echar gasoil en la cooperativa de allí y le precio estaba un 9% más barato que en el resto de la zona y un 12% más barato que en la comunidad autónoma con impuesto añadido al combustible. Es evidente que ganan dinero, si no no lo harían, y eso lleva a preguntarse por qué no lo hacen las grandes petroleras.

La ardilla de Margalef nos contestaría con inteligencia sin palabras, recoge ahora que hay abundancia, almacena para cuando no haya y no depende de los precios, sólo que haya árboles. Claro que el depósito de la furgo sólo caben setenta litros y no pude llenar para otros viajes.

jueves, 27 de febrero de 2014

Entre la Franja y la Quebrantahuesos


Los días de invierno son cortos y fríos. Este año además aderezados por un continuo de borrascas atlánticas, visitantes rápidos y continuos de nuestras escuelas. Nos han dejado sin muchos días para escalar, los pantanos llenos de agua, oro para el verano, y tiempo para encerrarse, con nuestros proyectos en mente, en los tablones de presas, programas de entrenamiento y bloques sin resolver.

El año avanza. Los problemas o situaciones crecen, se perpetúan y algunos nacen al albor de nuevas regulaciones, es raro que alguno se resuelva. Dividido mi tiempo entre dinámicos al último lateral de la Franja de Gaza y bajadas por la Quebrantahuesos de Cerler, el año pasado ambos en el horizonte, hoy proyectos en curso tras un período de aclimatación y aprendizaje con mi instructor sueco de esquí, genio en su visión de los españoles y nuestra forma de vida, vuelvo a la escritura de la gestión económica en la escalada deportiva. Período invernal superado en su rigor más intenso.

Me contaba Jesús, instructor en Cerler, que cada año va menos gente a esquiar a esa estación mientras sigue creciendo la afluencia al resto de Aramón. Tenía clara la solución, mejorar el acceso por carretera al valle de Benasque, auténtica ratonera en sus últimos kilómetros, ya que ahora es el principal elemento disuasorio a la hora de comparar con otras estaciones no situadas tan al interior de Pirineos. Inteligencia en el análisis de la situación y de su solución. Pendiente de una dotación presupuestaria pública y de una gestión política y administrativa para el impulso de una zona.

Aparcado en Valdecabras Sur, junto a otros treinta y cinco vehículos, leo la llamada de la Asociación de Escalada Sostenible de la Zona Centro a la renovación de socios, después del impulso inicial toca renovar, seguir apoyando la labor difícil, constante y tan ingrata de los que pelean con las administraciones públicas, propietarios de terrenos, regulaciones y prohibiciones, que nos afectan de forma permanente. Nuestra voz debe seguir siendo conjunta y expuesta como colectivo interesado. La constancia es la clave para el éxito a medio y largo plazo.

Cuenca sigue cambiando, creciendo, mejorando incluso la calidad de sus vías y sectores. El proyecto Tiketea Cuenca, en fase de análisis los escasos datos que se aportaron por un grupo de voluntarios, fue un intento de contabilizar el impacto en las cuentas de la ciudad y sus alrededores, en próximas fechas lanzaremos las primeras conclusiones, éxito en el planteamiento, no tanto en el desarrollo del mismo.

Luces y sombras. Días de lluvia que anticipan una cercana primavera. Marcho para Margalef. Hablaré con el Lechero, el alcalde, a ver cómo va el problema de la recogida de basuras. Uno más de los temas pendientes del año, requeridos de gestión y afrontar el problema, no pasar de lado para que lo resuelva el paso del tiempo, nuestro peor enemigo.

Luces y sombras al atardecer en Valdecabras Sur

miércoles, 29 de enero de 2014

La Guerra del Fin del Mundo


El domingo pasado fue el último que se podía escalar en el cañón de la izquierda de la escuela de El Fin del Mundo. A partir del uno de febrero entra la prohibición temporal en este sector, no así en el llamado de la ermita de la derecha, hasta el quince de junio, para que la pareja de águilas que allí habitan puedan procrear en un hábitat sin interferencias humanas.

La fila de coches era interminable, el número de escaladores en esta fiesta, sin confetti ni cohetes, de fin de temporada ingente. Se abre un ciclo ecológico, se cierra uno de proyectos. Las huestes se dirigen a otros muros. Todo ello sin un conflicto, la zona más o menos limpia, el número de vías abiertas creciendo, los encadenamientos y los no también.

“¿Cómo hemos llegado a esto”, se preguntaba el Rey Théoden, del reino de Rohan, antes de la batalla del abismo de Helm contra los orcos de Sarunam, mientras se vestía para ella.

¿Cómo hemos llegado a esto? Nos preguntábamos en el bar de Almonacid, tras la batalla con las últimas vías de la temporada, algunos de los que, de una manera u otra, hemos participado en la Guerra del fin del Mundo. No en la que describe Vargas Llosa en el libro de ese título, lectura recomendable por cierto, sino los hechos aquí descritos a lo largo de las sucesivas escaramuzas.

La pregunta es por qué fuimos a la guerra. Fue el cierre de la escuela por los que decían ser sus propietarios. Elo originó un proceso de negociación entre los escaladores, representados por la Asociación de Escalada Sostenible de la Zona Centro, y el gerente de empresa supuestamente titular de los terrenos, con la mediación del alcalde de Almonacid.

Cuentan que, tras múltiples reuniones y negociaciones sin ningún avance y pocas ganas de que lo hubiera por la contraparte negociante, un domingo cualquiera, un escalador se presentó en la puerta de la urbanización explicando que se dirigía al cañón a escalar. El guarda de turno le dijo que estaba prohibido y que si pasaba llamaría a la Guardia Civil para denunciarlo. “Ya llamo yo” fue la respuesta del escalador, y en ese preciso momento llamó desde su móvil y explicó la situación, preguntando si le iban a multar. La respuesta de la Guardia Civil fue “NO, por supuesto, pueden escalar y no se les va a multar”, fin de la guerra, el supuesto ejército defensor no iba a dispar, de hecho ni siquiera iba a ir.

Desde ese momento hemos vuelto a ocupar el cañón los escaladores. Seguimos respetando las normas, disfrutando del paraje, escalando en una de las mejores escuelas de la zona centro. “Para este viaje no hacen falta alforjas”, reza el refrán popular. No es el caso. Ha sido necesario ir a la guerra.

Repasemos los logros:

Se ha creado la Asociación de Escalada Sostenible de la Zona Centro. Aglutinando la fuerza de los escaladores, dotándoles de una voz ante las instituciones, buscando soluciones a los problemas, la unión hace la fuerza. Nació como respuesta a este problema, negándose a la sinrazón sin más.

Conseguimos el fin que nos proponíamos: poder escalar en el Fin del Mundo. Mantuvimos nuestra autorregulación de no escalar mientras se negociaba, demostramos la fuerza de un colectivo no tan desorganizado y etéreo como desde fuera parece.

Los Servicios Forestales han comprobado que entendemos de medio ambiente, que nos preocupa y que actuamos de forma respetuosa. Servirá para próximas zonas de apertura.

Hemos creado medios formales e informales de comunicación entre el colectivo. Nos hemos comportado de una forma organizada.

Los bares de la zona, restaurantes y campings vuelven a sonreír ante nuestra presencia constante los fines de semana. Beneficiados de nuevo, impasibles antes ante el conflicto.


No llegaron elfos al abismo a ayudar, no hubo que luchar con las armas, no hubo batalla hasta el amanecer, no tuvo que llegar Gandalf con los Rohirrim al alba. Bastó el uso inteligente de la negociación, de la búsqueda de soluciones, de interlocutores legitimados y la paciencia de todos. Ahora esperemos que la pareja de águilas pueda anidar y tener sus retoños este invierno. Volveremos en verano a ver nuestra escuela.

martes, 24 de diciembre de 2013

Sobre héroes y tumbas


Acabo el año como empecé, hablando de crisis, prohibiciones, restricciones en zonas de escalada, encadenes, equipamientos, equipadores y, sobre todo, de dinero y de lo que cuestan los sueños.

El precio de la electricidad va a subir más que el IPC, los salarios se van a mantener constantes o a la baja, con un número menor de trabajadores, estadísticas oficiales aparte, el precio de la gasolina sigue creciendo, por encima de sus costes, tema al que volveré en un post próximo por recomendación de un lector del blog, y el material de montaña sigue subiendo su precio. Aspectos de la situación económica que tiene diferentes vertientes y derivadas.

El número de nuevas vías equipadas crece constantemente, el de equipadores de calidad también, el número de rokódromos, salas de boulder, entrenadores personales y de grupos también. Aparecen nuevas competiciones en el calendario junto con las ya tradicionales. Aumenta el número de ayuntamientos que permiten las zonas de parking como lugar de acampada, se abren nuevos refugios, campings, casas rurales. Recemos un réquiem en el funeral del único Bonobo que ha vivido en Cuenca.

Hemos viajado de nuevo, buscando el tiempo que nos acompañe en jornadas de escalada, huyendo de los fríos y de la lluvia, sol de invierno, primaveras cálidas, veranos calurosos, otoños de pálidos atardeceres. Cruzamos el mundo, continentes y océanos para descubrir el mismo fanatismo que hay por aquí. Tailandia, Francia, Italia, Marruecos, Dubai, más nuestros Margalef, Cuenca, Fin del Mundo, Teverga, Manilva, han ocupado nuestras líneas.

Sabemos que tenemos que asociarnos, defender de forma común nuestros intereses. Bajo la figura de algunos de los imprescindibles hemos expresado nuestra voz, nos hemos hecho oír, de forma tranquila, pausada, razonada, los Juanmas de nuestras Asociaciones de Escalada Sostenible de aquí y allá. Hay que apretar los dientes, buscar argumentos, negociar: Mallorca, Fin del Mundo, Montsant, Cuenca, Etxauri, Otiñar.

Hemos aprendido, y seguiremos en ello, sobre algunas rapaces con las que compartimos hábitat, no sólo los escaladores, también los andantes, runners, ciclistas, esquiadores varios, oteadores ocasionales y ecologistas decididos: águilas perdiceras, quebrantahuesos, cárabos, búhos reales, buitres de todo tipo, y mis queridos petirrojos, entre otros. Algunas derivadas del dilema del prisionero aplicadas a la gestión medioambiental.

Los secretivos como los entendemos, zonas de escalada que no se publican y se mantienen para unos pocos escaladores, vemos que generan más problemas a la larga que el de la temida masificación. No es sólo negociar con el pastor por cómo llevar a los perros en algunas zonas, es también estar dispuesto a ceder para que beneficie al colectivo de los escaladores.

Seguiremos discutiendo sobre el grado de las vías, de las propuestas, de lo lejos que están las chapas, de los pies de vía. La sal y la pimienta de una propuesta de mejora personal, con el límite de los proyectos y nuestras limitaciones.

No acaba aquí el año, no. No ha hecho nada más que empezar. Sin carta a los Reyes Magos, este año es privada, la he escrito y la he enviado sin acuse de recibo. La buena experiencia del año pasado donde trajeron aquello que pedí me hace ser más ambicioso, eso sí queda entre ellos y yo.

Un año más hay que honrar a los que nos dejaron, los que compartieron un tiempo con nosotros, o nosotros con ellos, sobre sus tumbas dejaremos un sentido ramo de flores. Nuestros héroes.

Nos quedan los héroes que siguen en la batalla. Tendremos que nombrar al equipador del año, la escuela que más ha mejorado, al extranjero que trajo más vías y proyectos al colectivo, a la asociación que más ha defendido la escalada, al alcalde más implicado, al mejor parking para escaladores, a la mejor guía publicada. Cada uno tiene que hacer su propia lista. Yo tengo la mía de mis héroes, ya han aparecido en estas líneas en este año.

Despediré el año en el mismo sitio donde lo he vivido. Peleando con los movimientos de mi siguiente proyecto, ése que todos tenemos en mente, justo en el preciso momento que chapamos la cadena del anterior. Como el año que empieza, sobre la tumba del que acaba, con sus héroes.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Un puente cualquiera


Mañana fiesta. Se junta, como decía mi abuela, a un viernes y sale un puente, pequeñas vacaciones en un tiempo en el que todo el mundo trabajaba, ahora sólo es un impasse para la gente que medio trabaja, medio no, en este nuevo escenario, donde tantas cosas han cambiado al amparo de la palabra crisis. También es un medio puente, ya no son lo que eran.

Todos a la carretera, a llenar el depósito de gasoil, mucho más caro que la semana pasada, curioso que a las petroleras les vaya siempre bien, aunque las expropien en Argentina. Pagamos con tarjeta, comisiones a unos bancos que siempre les va bien, y cuando les va mal se arregla con dinero de los contribuyentes y ya está, sí aún cuando ellos también pagan, menos cuando tienen pérdidas que generan créditos fiscales. Viajamos controlados por la Guardia Civil y sus sistemas automáticos de control de la velocidad, mecanismo recaudatorio necesario.

Llegaremos a cualquier escuela, buscaremos parking, en línea o batería, no queda más remedio. Compartir sitio, vías, zona de descanso. Haremos cola en la vía de calentar, en la del proyecto, en la de acabar, en la barra del bar, en la pizzería. Colectivo ambulante de escaladores, sonrisas de tribu, plumas y gorros, manos desgastadas, heridas y magnesio.

Todo bien pagado con su IVA y sus impuestos indirectos y directos.

El domingo acabaremos pronto, demasiados kilómetros de vuelta, cuerpos cansados, algún encadene de mérito, la mayoría no, la tribu se despide, recoge los bártulos y se refugia en casa. Apaga la sonrisa y espera al siguiente puente.

El gobierno se planteó acabar con ellos, va contra la productividad dicen. No lo hagan. Entiendan que vivimos de esto, del sol, de las playas, de las montañas, de las paredes.

Los puentes deben estar protegidos, deben caer siempre en jueves, si caen en fin de semana deben “pasarse” al martes siguiente. Se lo agradeceremos todos:

1.- Los escaladores
2.- Las petroleras
3.- Los bancos
4.- Los bares y restaurantes
5.- La guardia civil
6.- Los refugios de montaña.
7.- Las casas rurales, hoteles y demás.

No dejemos de disfrutar del tiempo.

Sabemos que tenemos razón.